Primera visita a un crucero. (MSC Sinfonia)

MSC Sinfonía, Puerto de Buenos Aires, diciembre de 2006.

Un crucero es algo grande. Es grande como un edificio. Al fin de cuentas es un barco, y un barco es una cosa grande como un edificio. Amabilidad: es la primera sensación en el trato que se recibe. Todo el mundo es amable y está sonriente. O por lo menos correcto. No parece posible que haya tanta amabilidad toda junta. Se ve que es una cuestión de profesión.

Y ¡qué limpito!, diría la madre de Pablo, mi amigo de la infancia.

Es verdad, todo está limpio, reluciente y parece nuevo.

- Pero esto parece un hotel…-le comentó mi amigo a otro amigo que iba con él-

-Y claro –le contestó éste, que entendía algo más- Es un hotel. Y de categoría.

Mientras tanto la chica que hacía de guía de la visita se esforzaba por mostrar los diferentes lugares del barco y sus mejores atractivos.

- Esta parte parece un shopping –descubrió esta vez mi amigo.

- Prácticamente lo es- fue esta vez el comentario- Tenés free-shop, patios de comidas, cine, teatro, entretenimiento para chicos. El teatro, por ejemplo, no tiene nada que envidiarles a los mejores y más amplios de la calle Corrientes.

- Claaaro…-le cayó la ficha a mi amigo- Esto es un hotel de cinco estrellas, con todo lo que tiene un hotel: restaurant, bares, disco, piscina, solarium, gimnasio, más entretenimiento organizado, más la navegación que te lleva de un puerto a otro…

- Seguí que vás bien.-le dijeron.

-…Entonces no necesitas ir de un hotel a otro en cada ciudad que visitas. El hotel va con vos. En cada puerto te bajás del barco con lo puesto y podés hacer alguna excursión…

- Parecés un agente de viajes –fue esta vez el comentario risueño.

A esa altura del recorrido, el razonamiento en voz alta de mi amigo era seguido con atención hasta por la chica que guiaba la visita, que lo miraba sonriente. Después los invitaron a un cóctel, muy bien servido, con bocadillos muy bien preparados y presentados, y bebidas y refrescos de calidad, atendido por camareros de diversas nacionalidades –muy amables y sonrientes, para variar-.

Finalmente, les entregaron un diploma que certificaba que habían sido huéspedes del barco, unos folletos con los futuros itinerarios, y los acompañaron hasta la salida. El puerto de Buenos Aires los devolvió a nuestra precaria realidad. Su aspecto y organización dejan mucho que desear… Pero esa es historia para otro comentario.

CASTI

Category: CRUCEROS
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3 Responses
  1. Fernando says:

    Muy bueno, debe ser lindo el crucero. Como hiciste para visitarlo a mi tambien me gustaria

  2. Fernando says:

    muy bueno el comentario, como hiciste para visitar el crucero a mi me encantaria

  3. ana says:

    que precios se manejan a bordo del crucero , bebidas por ejemplo

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