Colonia, Uruguay, donde el tiempo se detuvo
HabÃa dos posibilidades de viajar, con aliscafos y en ferry. Como yo no le tenia confianza a los aliscafos, fuimos en el ferry. Tardaba tres horas, pero, como no tenÃamos apuroâ¦
El alojamiento que habÃamos reservado era de buena categorÃa, muy confortable y muy bien atendido. Salimos a recorrer y encontramos que allÃ, en Colonia del Sacramento (asà es su nombre oficial) el tiempo se detuvo. Una buena parte de la ciudad, el casco histórico, conserva los edificios originales, incluyendo casas construidas por los portugueses en el siglo 18. Hay una gran muralla con un puente levadizo, que es parte de las fortificaciones históricas. El único detalle de modernidad en las calles es el alumbrado eléctrico, pero como los faroles son de estilo antiguo, tampoco se nota mucho.
Un dÃa tomamos un colectivo y fuimos a las afueras, vimos unas playas muy bonitas, con arena muy fina y casi blanca, y llegamos hasta las ruinas de una plaza de toros. A la vuelta, del colectivoâ¦ni noticias. Por suerte hicimos âdedoâ (casi no fue necesario) porque el señor que manejaba paró espontáneamente y se ofreció a llevarnos. En general ese era el espÃritu de toda la gente con la que nos cruzábamos y tratábamos.
Colonia es un lugar por sobre todas las cosas tranquilo, realmente para relajarse y descansar. Tanto es asà que nos pasamos buena parte del tiempo durmiendo.
Qué desperdicio ¿no? Pero, igual, como es una ciudad chica, no se necesitan muchos dÃas para recorrerla.Â
Uno de los âlugarcitosâ más románticos es la âCalle de los Suspirosâ. Es para la foto y luego el cuadrito.
Descubrimos varios lugares lindos para comer, nada de lujos, pero con muy buena comida, especialmente pescado, chapines y cosas asà (pero de eso se encargaba mi novio y yo lo dejaba elegir a él, como del vino, pero lo tomábamos entre los dos).
En ese momento habÃa problemas con la energÃa eléctrica, y se producÃan mini-cortes. Una noche en que habÃamos salido a caminar sin conocer el problema se produjo uno de estos cortes, y nos quedamos en medio de una plaza completamente a oscuras. Para colmo era una noche sin luna, y no tenÃamos idea de por donde habÃa que volver.
Después de un rato, cuando ya nos resignábamos a pasar la noche a la intemperieâ¦click, se prendió la luz⦠y pudimos volver sanos y salvos al hotel.
Yo quedé encantada con la ciudad, y me hice la promesa de volver,â¦y de llenarles la cabeza a mis amigas para que vayan.
MarÃÂ Â 7
Leave a Reply