PATRICIA CASTÁN
BARCELONA
La nueva y moderna terminal de cruceros del puerto de Barcelona, la A, que permitirá acoger a los barcos más grandes del mundo, entró en funcionamiento con un primer barco en tránsito. No fue una inauguración oficial, sino el inicio de un breve periodo de rodaje, ya que todavía estarán en obras algunas zonas de la instalación.
Creuers de Barcelona (operador de la terminal) ha optado por ponerla en marcha antes de que esté completamente rematada debido a la fuerte demanda que ya vive el puerto de la capital catalana, donde estos días llegan a coincidir hasta ocho cruceros sin que la temporada haya llegado a su apogeo. Así, en los próximos días todavía habrá operarios dando los últimos retoques a la terminal, de 6.200 metros cuadrados y que ha supuesto una inversión de 15 millones de euros.
MÁS CAPACIDAD
Sus dimensiones son iguales a las de la vecina terminal B, pero con la particularidad de que contará con una pasarela que une a ambas instalaciones de forma que pueden funcionar simultáneamente gestionando el embarque o desembarco de futuros cruceros para más de 6.000 pasajeros. En la actualidad, la B realiza la operativa de barcos de casi 4.000 viajeros en dos horas y cuarto.
La buena gestión de los tránsitos (barcos que hacen escala para que los pasajeros visiten la ciudad) y embarques o desembarques (que inician o finalizan la ruta desde Barcelona, y por tanto hay que gestionar sus equipajes) ha sido una de las razones del éxito del sector de los cruceros en Barcelona, donde se esperan alcanzar los dos millones de usuarios este año.
De momento, los balances trimestrales indican que el puerto local está camino de lograrlo, consolidando su posición de primer puerto del sector en el Mediterráneo. Entre enero y marzo pasados, el tráfico de pasajeros creció un 45% respecto al mismo periodo del 2007, pese a ser temporada baja. También se incrementaron las escalas, que pasaron de 37 (el primer trimestre del 2007) a 44, lo que demuestra que este tipo de viajes es cada vez menos estacional. Varias compañías han apostado por mantener rutas mediterráneas durante todo el invierno.







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