El pasado lunes 31 de marzo, Costa Cruceros celebró su 60 aniversario con una cena en el Alvear Palace Hotel. En la velada, Carlos Nuñez, director general de Costa, realizó una reseña de la trayectoria de la compañía, destacando que la historia de Costa es la historia de los cruceros. Costa Cruceros es una joven compañía con 60 años de trayectoria y pionera en Sudamérica, contando con presencia ininterrumpida en la Argentina.
El 31 de marzo de 1948 el Anna C partió desde Génova hacia Río de Janeiro y Buenos Aires con 768 pasajeros a bordo marcando el comienzo de una gran aventura: la de realizar un crucero con Costa. Desde ese día, Costa Cruceros realizó una importante contribución a la industria con 60 años de historia italiana, actuando con un gran sentido de vocación y visión para alcanzar su actual posición como la línea de cruceros número uno de Europa.
La historia que se inició el 31 de marzo de 1948 con el Anna C tiene raíces aun más profundas. El negocio, en realidad, comenzó en 1854 cuando Giacomo Costa fundó la “Giacomo Costa fu Andrea”, una pequeña compañía que comerciaba aceite de oliva y tejidos. En 1920 la firma floreció de tal manera que se transformó en el principal productor de aceite de oliva de Italia por lo que requirió de una flota que le permitiere transportar estos productos por todo el mundo.

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Cuando la Segunda Guerra Mundial finalizó, el único buque de la compañía que sobrevivió fue el vapor Langano. Costa decidió reconstruir su negocio marítimo una vez más comprando otros barcos. La destrucción de la flota italiana de pasajeros, combinada con el crecimiento de la demanda, la crisis económica y el aluvión de inmigrantes hacia América llevó la mirada de la familia Costa hacia el negocio potencial de un servicio transatlántico regular de pasajeros. A diferencia de otras navieras, Costa tuvo la habilidad de ver más allá del corto plazo y anticipó una futura reducción en las migraciones, manteniendo por lo tanto, aunque limitado, un servicio para viajeros en primera y segunda clase.
En 1947 “Giacomo Costa fu Andrea” cambió su nombre a Línea C, una empresa que se haría famosa ofreciendo a lo largo de tres décadas servicios transatlánticos desde y hacia Latinoamérica. Servicio que ofrecía comodidades en primera y segunda clase. Y fue así como el 31 de marzo de 1948, el primer barco de pasajeros de la flota de Costa – el Anna C – partió desde Génova, convirtiéndose en el primer transatlántico en cruzar el Atlántico Sur luego de la guerra y el primero en ofrecer cabinas con aire acondicionado. El Anna C fue rápidamente seguido por otros barcos, destinados a absorber el crecimiento de la demanda generado por los movimientos migratorios.
El concepto de cruceros de placer se desarrolló con la evolución de la primera clase en las rutas transatlánticas tradicionales. Costa fue pionera en la transición de barcos transatlánticos a cruceros, atendiendo la demanda generada por turistas provenientes de la primera clase. En 1950, Línea C comenzó a usar barcos como cruceros en el Mediterráneo y Sudamérica capitalizando que las temporadas son opuestas en los hemisferios norte y sur, lo que le permitía programar la flota aprovechando los periodos donde se producían bajas de tráfico. El primer paso fuerte hacia el nuevo mercado se dio a principios de 1959, con la transformación radical en crucero del pequeño buque a motor Franca C: su capacidad se reducía a 552 camas, todos en una sola clase, donde las cabinas de pasajeros contaban con baños en suite y aire acondicionado. Luego de su debut en el Mediterráneo, en el invierno de 1959, el Franca C comenzó una serie de cruceros de placer en el Caribe con salidas desde Fort Lauderdale.
En los ‘60 y ‘70, la demanda para travesías regulares declinó bruscamente con el fin de las migraciones masivas y el advenimiento de los viajes aéreos. La compañía respondió no solo comercializando vacaciones en cruceros sino también construyendo una flota diseñada específicamente para la creciente demanda de turistas. El primer nuevo barco fue el Eugenio C en 1966 – bautizado entonces como “el barco del futuro” – que abandonó las divisiones de clases, revelando claramente que había sido diseñado exclusivamente para cruceros, la dirección que Costa había elegido para el futuro. En 1968 el Franca C introdujo el paquete “vuelo+crucero” para el Caribe, una fórmula que revolucionaría el concepto de vacaciones ya que ofrecería a quienes disponían de poco tiempo la posibilidad de optar por cruceros cortos, inclusive desde el otro extremo del planeta.
La evolución del turismo iba a probar que Costa no se había equivocado. En los ‘70 la compañía expandió su negocio alquilando y comprando varios transatlánticos que la llevaron a transformarse una década después en la compañía con la flota más grande del mundo. Durante los ‘80, la idea del barco como un completo hotel flotante se fue consolidando, por lo que los buques de pasajeros se transformaron en resorts de vacaciones donde ya no había ninguna distinción de clases a bordo, las cabinas estaban en mayor o menor medida estandarizadas y las facilidades para entretenerse proliferaron: bares, salas para shows, casinos, discos. Todo estaba disponible para todos en el “barco divertido”
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Las bases ya se habían fundado para toda la industria de cruceros, y la compañía específicamente realizó el salto cualitativo con el establecimiento de Costa Cruceros en 1986. La empresa se enfocó en los cruceros como su negocio principal por lo que desarrolló herramientas de comunicación masiva y técnicas de marketing, además de generar itinerarios adaptados para el nuevo tipo de cliente.
El año 1997 fue clave para el desarrollo de la nueva atapa de Costa Cruceros. El cambio de los dueños y el arribo de una nueva gestión italiana, fue acompañado por un incremento en la capacidad de inversión de la compañía, que retuvo y realzó su reputación internacional de excelencia “a la italiana”. Hacia el 2000 todos los barcos de la flota de Costa pudieron otra vez hacer flamear la bandera italiana. Ese año marcó también el inicio de un fuerte programa de expansión de flota que incluye la incorporación de 13 nuevos barcos entre el 2000 y el 2012 con una inversión total de 5.500 millones de euros. Este crecimiento está basado en un nuevo enfoque: buques con espectaculares diseños y una nueva filosofía corporativa cuyo sello distintivo es la innovación y la excelencia del producto cruceros. En poco tiempo, el target de Costa Cruceros pasó de un reducido sector de la población a un público mucho más heterogéneo a nivel internacional, con precios más accesibles, y nuevos barcos y programas para familias y niños.
Hoy la empresa es la línea de cruceros número uno en Italia y en toda Europa y la única verdadera compañía global que opera con oficinas en 17 países, ofreciendo más de 250 destinos y más de 100 itinerarios cada año, embarcando a sus huéspedes en alrededor de 50 puertos en todo el mundo. Costa tiene, además, la flota más grande y avanzada de Europa con 12 barcos en servicio y 5 en construcción en el astillero italiano Fincantieri. El crecimiento de la compañía se disparó en los últimos 10 años. El número de cruceristas en los barcos de Costa se ha más que triplicado desde los 350.000 en 1997 a los 1.100.000 de 2007. Esta pauta se mantiene en las ventas del grupo: de 535 millones de euros en 1997 a 1.658 millones en el 2006 y unos 2.000 millones estimados para el 2007.
La capacidad para innovar y adelantarse a las nuevas tendencias y demandas continúa su camino. En la segunda mitad de los ‘90, Costa fue la primera compañía en ofrecer cruceros de invierno por el Mediterráneo. Esto introdujo una serie de importantes innovaciones en los barcos de la flota: fue la primera en Europa en introducir cabinas con balcón, con dos piscinas bajo un techo corredizo permitiendo su uso durante todo el año, con un área de bienestar de más de 6.000 metros cuadrados con acceso directo desde las cabinas y con atracciones, como por ejemplo, un auténtico simulador de Grand Prix a bordo.
En los últimos dos años, además, Costa Cruceros sumó una serie de itinerarios exclusivos: es el único operador en ofrecer cruceros con salidas desde China, Dubai y Mauritius en el Océano Índico. A su vez en los últimos años la empresa se transformó en un holding – denominado Costa Crociere S.p.A.- que opera tres líneas de cruceros en Europa: además de Costa Cruceros, el grupo administra Aida Cruises, líder en Alemania, e Iberocruceros, importante operador en el prometedor mercado español. Todos los barcos de AIDA e Iberocruceros también ostentan la bandera italiana. Costa Crociere S.p.A. es una subsidiaria de Carnival Corporation & plc, el mayor operador de cruceros del mundo, que actúa en las bolsas de valores de Nueva York y Londres.







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