Lucila Ghiso y Florencia Lisenberg, periodistas de la revista Clubs & Countries se embarcaron en el lujoso “Celebrity Constellation” para contarles a sus lectores cómo es la vida en uno de estos apasionantes barcos.
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Son doce pisos de puro esparcimiento y diversión. 2000 pasajeros y 990 tripulantes conforman este magnífico crucero que es necesario “ver para creer”. La fiesta comienza al cruzar la puerta principal, con los tripulantes ofreciendo a los pasajeros su primera copa de champagne, mientras acompañan a cada uno hasta su camarote, donde junto con su equipaje, se encuentra la persona que se ocupará de que a uno no le falte nada y de hacer inolvidable su estadía.
Un día típico en el crucero, comienza en uno de los tres restaurantes, donde se puede disfrutar desde un clásico desayuno americano, con frutas, tocino y huevos revueltos, pasando por una increíble variedad de masas y facturas, hasta un riquísimo bagel con cream cheese y salmón. Uno de los desayunos más recordados, lo compartimos entre café, hot cakes y french toasts con dos parejas americanas. Ellos nos relataron sus experiencias en los distintos cruceros, y nos contaron que no era la primera vez que viajaban en el Celebrity Constellation, al igual que tantos otros pasajeros, de hecho ésta era su tercera vez en el mismo barco. Es apasionante escuchar a la gente narrar sus historias de viajes y sus miles de anécdotas, todos tienen siempre algo nuevo y divertido para contar.
Luego, se puede optar por bajar a tierra en alguno de los exóticos destinos, eligiendo ir por su cuenta o tomando alguna de las excursiones cuidadosamente organizadas por Celebrity, o quedarse disfrutando del barco, que siempre es una buena alternativa. Es muy apetecible quedarse en cubierta en una reposera para broncearse al sol y paladear alguna bebida refrescante de las barras exteriores…
La cubierta es inmensa, y cuenta con cuatro piscinas; dos de ellas climatizadas para los más friolentos. Otra opción es el Spa; perfectamente acondicionado, decorado en madera clara y con plantas colgantes, con varios jacuzzis para compartir un agradable momento junto a otros pasajeros. .
Para los más inquietos, existe un excelente gimnasio cubierto, donde se pueden tomar clases de aerobics, yoga, o incluso correr en la cinta teniendo el océano como fondo. Los amantes del deporte, pueden disfrutar de la cancha de voleibol, como también de una pista para caminar o trotar al aire libre.
Luego del almuerzo, nuestro mejor programa consistía en ir a cubierta para deleitarnos con la fantástica banda en vivo, estilo años ´50, que todos los días realizaba un espectáculo al aire libre frente a las piscinas. El público, muy entusiasta, cantaba y bailaba, mientras un desfile de mozos ofrecía helados, tortas y otras exquisiteces.
Otras actividades pueden ser presenciar una subasta de arte, con una variedad de pinturas dignas de un museo, o ir al cine para ver los últimos estrenos, o porqué no, dejarse tentar por las ofertas y descuentos de reconocidas marcas de ropa y joyería, que se pueden encontrar en las boutiques libres de impuestos.
Por la tarde, luego de un delicioso té con masas, comienzan los shows en el “Celebrity Theatre”, al mejor estilo Broadway. Los espectáculos son muy variados: musicales, obras de teatro, reconocidos cantantes y hasta una muestra del excelente “Cirque du Soleil”. Todo en un teatro como pocos hay en Buenos Aires, además bebiendo algún trago en un clima de perfecta armonía y con una acústica sorprendente, siendo de destacar el magnífico escenario móvil.
La cena consta de cuatro platos y un postre a elección que varía día a día. Es un menú preparado para un paladar exquisito por el fantástico Chef del Celebrity Constellation, acompañado por una selección de los mejores vinos.
Luego se puede tomar un trago en alguno de los bares cuidadosamente ambientados, en donde es posible participar de concursos de baile y karaoke, o escuchar a músicos de primer nivel tocando jazz, piano y clásicos de todos los tiempos en un clima de mayor tranquilidad. Imperdonable sería perderse pasar por el “Michael´s Club”, un bar muy inglés, con un show al estilo “Cabaret”, donde se puede dejar volar la imaginación y sentirse en la Europa de décadas pasadas.
El casino es muy amplio y cuenta con ruleta, black jack, póker, máquinas tragamonedas y otros tantos juegos. Para los más trasnochadores, la diversión continúa en el deck 11 donde es posible bailar al compás de una banda y de la música de “Dj Lenny”.
Una experiencia única e infaltable en un viaje como éste es la velada de gala del Capitán. Esa noche, todos los hombres podían verse de impecable smoking y las mujeres con vestidos largos de variados colores y diseños. Luego, cenaríamos en el Restaurant principal, decorado en forma muy elegante para la ocasión. Los fotógrafos retrataban cada momento, para después exponer las fotos, que después pudimos adquirir.
Éste fue un viaje fuera de lo común, una experiencia que escapa de la rutina. El hecho de estar en un barco de lujo y tener todo lo que uno busca en un mismo lugar, resulta fascinante, como también el poder visitar tantos países diferentes en tan poco tiempo.
Actualmente los cruceros son muy accesibles, los hay de todos los precios, gustos y tamaños. Viajan hacia todos los destinos imaginables, y parten de cualquier lugar del mundo, inclusive desde la Argentina. Nuestro itinerario en el “Celebrity Constellation”, comenzó embarcando en New Jersey, Estados Unidos, para continuar por Key West, Cozumel, Costa Maya, Islas Cayman, Jamaica y Haití.
En este viaje, además de conocer lugares paradisíacos, aprendimos un término nuevo: “Cruise Addict”, dos palabras que reflejan a la perfección el porqué una vez que uno probó uno de estos viajes no puede dejar de hacerlos. De hecho, no sé ustedes, pero nosotras ya estamos pensando en el próximo destino…
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