En el verano, más de 120 embarcaciones llegarán a la terminal porteña, que se consolida como gran puerto de embarque para itinerarios por Brasil y el Sur, y escala de lujo para los extranjeros. Barcos gigantes, con más de 3000 pasajeros, anclarán por primera vez.
Como Punta del Este, Mar del Plata o Florianópolis, tomar un crucero desde el puerto de Buenos Aires ya se pude decir que integra la lista de los clásicos del verano.
Alrededor de 50.000 argentinos se embarcarán con destino a las playas de Brasil durante el verano, según datos de las compañías navieras, un crecimiento asombroso en relación con el año último, que fue de menos de 30.000.
La comodidad de embarcar prácticamente en la puerta de casa, sin aeropuertos y viajes mediante, la posibilidad de vacaciones todo incluido y las propuestas pensadas para el gusto local, que logran que uno no se sienta como sapo de otro pozo entre tantos idiomas y costumbres extranjeras, impulsaron un crecimiento impensado.
Además de cruceros familiares que van y vienen a Brasil, la terminal Benito Quinquela Martín también aumentó su actividad con barcos con itinerarios hacia el Sur, con muchos argentinos, pero sobre todo con extranjeros de todas las latitudes que quieren deslumbrarse con los paisajes de la Patagonia y la Antártida.
Las llegadas se duplicaron en cuatro años. En la temporada 2004/5 llegaron 54 embarcaciones y para 2008/9 ya se confirmaron 122 arribos, según datos del Puerto de Buenos Aires.

El MSC Sinfonía en el Puerto de Buenos Aires
Y una de las particularidades es que cada vez llegan barcos más nuevos y grandes. Hace unos años, las navieras -como MSC o Costa Cruceros- destinaban a América del Sur las embarcaciones más chicas y antiguas de la flota, pero desde hace unas temporadas se eligen incluso cruceros de última generación, con muy pocas millas.
Los barcos lograron imponer su identidad. Los cruceristas frecuentes los conocen por su nombre, características y atractivos, y cada uno tiene sus preferidos. A las instalaciones habituales, como piletas, spa, gimnasio, teatro, casino, bares y restaurantes, las naves más grandes suman canchas para practicar volley, básquet, paseo de compras, simulador de golf, palestras para escalar, pista de patinaje sobre hielo y más.
Fuente: La Nación







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